De mano

Es que a veces hay que traicionarse a uno mismo:
Engañar a los propios ideales, tirarlos a la basura o escupirlos. Como cantar envido con 23 o con figuras. Figurar, mostrar algo que no hay. Que la verdad sea descubierta, que vos mismo te descubras asi indefenso ante los posibles 33 del rival pero sobre todo ante tus debiles 23 o caballos cansados. Quizas hasta ganes con esa pobre mano o se vayan al maso. No importa, de todas maneras tocaste timbre y quizas atiendan o no, pero el timbre sono. Hacer calentar a la persona equivocada, romper la ventana del vecino pero que tormenta sacuda la piel de uno, putear en voz alta. Traicionar la propia sumision ante lo que se debe.
Pero todo esto que no vivo, lo recito encerrado en mi cuarto, frente a la pantalla del celular. Nos fuimos al maso.

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