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Mostrando entradas de agosto, 2020

Amor propio

 El suicidio, acto egoista por excelencia,  la consumación máxima del amor propio. 

Procrastinación

Pensando en qué bondi busca aquel filipino con sus ojos y a dónde iría esta tarde de domingo gris en este lugar donde siempre es gris. Nunca yendo. Pensando en qué me estará queriendo decir la letra de la canción que comenzó por azar en mi spotify. Esa que no elegí escuchar pero nadie me impuso tampoco. Pensando el adjetivo perfecto para el estereotipo argentino, aunque yo no crea caber en él. Pensando en quién será ese al que se le cierre la puerta del tren en la cara. Ese que tantas veces fui yo pero hoy no porque me quedo acá. Quién será, esta vez, ese último intento fallido. Pensando en el nombre del bar que nunca voy a abrir, del libro que nunca voy a escribir. Del poema que sale de todo esto que soy y no soy.

Gestalt

Si no hay nada nuevo que decir Escribir palabras  en versos no te hace ni poeta ni escritor si estas nunca se unen forjando la diferencia, si no hay nada nuevo que decir.

Dos miguitas

Los libros en el estante uno al lado del otro y dispuestos para que se lean de arriba hacia abajo sus dorsos. La cama tendida perfectamente, sin ninguna arrugita, tirante. Un mapa con lugares a los que fuiste y un cuadro que dibujó un pariente colgados en una alineación totalmente simétrica. Un reloj siempre puntual marca las 10:10 de la mañana. Todos los cajones cerrados con la ropa y accesorios adentro, todo adentro, nada afuera. El sol entra por la ventana y un rayo de luz ilumina el acolchado y abriga tus pies. La silla donde tirás tu ropa se encuentra libre y direccionada hacia la puerta de madera cerrada. La alfombra tiene dos miguitas de las tostadas que comiste ayer. Pero vos estás tiradx en tu cama perfectamente tendida, rodeadx por los mapas, el cuadro, los cajones cerrados, el reloj de pared, el rayo de luz, la silla y la puerta. Es todo un desastre: dos miguitas en la alfombra y vos tiradx en la cama. 

Llora

Que tu llanto es el ruido de las puertas que se abren cuando se corta el wifi en alguna casa de familia.

Microscópico

Te encontrás con vos mismo caminando por la calle y visibilizando diferentes opciones: que un colectivo te atropelle, que te apuñalen hasta matarte para sacarte el celular o que una estructura se te caiga en la cabeza. Pensás en todo eso y sin embargo seguís caminando. Siempre seguis caminando... Das dos pasos y en una bocanada de aire entra por tu boca un virus microscópico y desconocido. Unas horas después morís.

De mano

Es que a veces hay que traicionarse a uno mismo: Engañar a los propios ideales, tirarlos a la basura o escupirlos. Como cantar envido con 23 o con figuras. Figurar, mostrar algo que no hay. Que la verdad sea descubierta, que vos mismo te descubras asi indefenso ante los posibles 33 del rival pero sobre todo ante tus debiles 23 o caballos cansados. Quizas hasta ganes con esa pobre mano o se vayan al maso. No importa, de todas maneras tocaste timbre y quizas atiendan o no, pero el timbre sono. Hacer calentar a la persona equivocada, romper la ventana del vecino pero que tormenta sacuda la piel de uno, putear en voz alta. Traicionar la propia sumision ante lo que se debe. Pero todo esto que no vivo, lo recito encerrado en mi cuarto, frente a la pantalla del celular. Nos fuimos al maso.