Si no hay nada nuevo que decir Escribir palabras en versos no te hace ni poeta ni escritor si estas nunca se unen forjando la diferencia, si no hay nada nuevo que decir.
Lo que vas a leer acá son escritos cagados. Cagones y cagadores intentando cagarse en el mundo del que nunca salen. Cagadas mandadas. Escritos de mierda. Ideas que vienen de afuera hacia adentro, son (mal) digeridas y se cagan para afuera nuevamente, devolviéndole la mierda al mundo de mierda. Son narraciones para cagarse de risa o de espanto. Palabras siempre escritas a los pedos, en pedo, al pedo. Pensamientos para leer a los pedos, en pedo y al pedo. Escritos para leer mientras cagas. Eso y otras yerbas guardadas en un claustro oscuro.
¿Cuándo desaprendí la espontaneidad? ¿Cuándo empecé a planear todo de antemano, a anticiparme, a ser precavido, a tener miedo? ¿Cuándo me enseñaron a leer 4 o 5 blogs de viajes o las reseñas de las películas y libros antes de lanzarme? ¿Quién puso este arnés que me sujeta? ¿Estoy realmente sujetado? ¿Soy sujeto? ¿Quién domó el caballo que ahora sólo responde a latigazos? ¿Dónde adquirí el miedo a la respuesta equivocada o a la negativa o a no tener respuesta? ¿Quien mató a la espontaneidad?
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